* El Bautismo y la Llenura del Espíritu


El Bautismo y la Llenura del Espíritu: Estudio EXHAUSTIVO

En esta parte nos referimos a dos obras del Espíritu Santo en el creyente: (1) El Bautismo, y (2) La Llenura o henchimiento. (NOTA) No vaya a olvidar que SOY pentecostal de la cabeza a los pies. continuemos

El Espíritu Santo nos comunica una vida nueva y sobrenatural recibida de Dios como un don. Por otra parte nos provee de una energía divina que ilumina y mueve poderosamente al ser humano, por ella podemos negar el pecado del mundo y vivir santamente y también encontramos que nos transmite una energía que potencia para ciertas misiones y ministerios.

Lo que decimos es que el creyente por medio del Espíritu recibe la gracia de Dios, el favor de Dios. Esta gracia se manifiesta como: (1) gracia salvadora, (2) gracia santificante, (3) gracia potencial.

¿Cuando una persona se convierte recibe el Espíritu Santo con todo el paquete que necesita para vivir la vida cristiana o tiene que esperar algo más?

¿Existe una experiencia crítica prometida o mandada como elemento esencial para vivir la vida cristiana? ¿Hay que pedir el Espíritu Santo después de la conversión?

Encontramos dos posiciones encontradas en la Iglesia cristiana: (1) Los que enfatizan que el creyente recibe el paquete completo en el momento de la conversión y regeneración por lo que no tienen que buscar ninguna experiencia subsiguiente a la conversión; (2) Los que enseñan que se debe buscar una segunda experiencia del Espíritu en la que se recibe lo que algunos llaman el don del Espíritu, otro el bautismo del Espíritu, o la segunda obra de la gracia, la llenura, etc.

A FAVOR DE LA EXISTENCIA DE UNA EXPERIENCIA CRÍTICA COMO ELEMENTO ESENCIAL PARA ViVIR LA VIDA CRISTIANA

Se afirma que la persona que no ha tenido una experiencia crítica subsiguiente a la regeneración, o por lo menos subsiguiente a la conversión solo puede tener un nivel bajo de experiencia cristiana, pues se necesita la experiencia tanto mandada como prometida por Dios (el bautismo, llenura) como la entrada a una dimensión o nivel cualitativamente nuevo de experiencia, realidad y poder espiritual.

El punto de vista Wesleyano (Iglesia Metodista)

"Creemos que la entera santificación es aquel acto de Dios, subsecuente a la regeneración, por el cual los creyentes son librados del pecado original, o depravación, y traídos a un estado de entera devoción a Dios, y a la obediencia santa de amor hecho perfecto. Se efectúa por el bautismo con el Espíritu Santo, e incluye en una experiencia la limpieza del corazón de pecado y la presencia continua del Espíritu Santo capacitando al creyente para la vida y el servicio."

El Pentecostalismo al (cual pertenesco)

Ponemos el acento en un bautismo del Espíritu Sano, generalmente subsiguiente a la conversión, e invariablemente manifestado por hablar en lenguas: la manera de saber que uno tenía este bautismo de poder era que, cuando le venía, hablase en lenguas. El enfoque principal en el Pentecostalismo antiguo clásico era la cuestión del poder para el servicio.

Movimiento carismático

Cree en el bautismo del Espíritu Santo como una obra necesaria subsiguiente a la conversión. En la mayoría de los casos sus maestros enseñan al igual que el Pentecostalismo en que se manifiesta hablando lenguas. Algunos dicen que alguien no ha hablado en lenguas porque tiene bloqueos psicológicos, y si estos pueden eliminarse, habrá lenguas. Pero hay escuelas diferentes entre los modernos carismáticos, algunos se contentan con creer que uno lo ha conseguido si tiene un tiempo de risa santa.

Este movimiento no tiene puesto el acento en un bautismo purificador, como en el caso Wesleyano, o en el bautismo de poder como en el caso del Pentecostalismo clásico, sino más bien en un bautismo de experiencia gozosa y llena de alabanza.

La búsqueda de la vida superior

Aquí se enseña que si alguien está simplemente convertido, unido a Cristo, regenerado, debe llegar a una experiencia de rendición y fe, en que se apropie de la vida de Cristo que mora en él. El denominador común es que se trata de una crisis sin ninguna manifestación externa de lenguas, griterías, o risa santa o saltos, pero el resultado final será nuevo poder para vivir una vida santa: el acento recae sobre la capacidad de ser más eficiente en la senda de la santidad. Su contribución ha sido especialmente rica en el sentido de que la idea central de la vida espiritual es la consagración entera para con Dios. Esto demanda una santidad interna de corazón, una separación de la criatura, y una perfecta unión con Dios, el centro y fuente de la santidad y de la perfección. Sus métodos corresponden respectivamente a las doctrinas evangélicas de la purificación del pecado, la consagración del Espíritu, y el estado de santidad separada del yo y de las cosas terrenales, en una amistad con Dios.

La teoría del sello del Espíritu Santo

El interés básico de esta enseñanza es que, subsiguiente a la regeneración y la conversión, hay una experiencia crítica en que el creyente entra en una dimensión cualitativamente nueva de certeza mediante un sello del Espíritu (algunos dirían que el bautismo en el Espíritu y el sello del Espíritu son sinónimos). Esto resulta en una vibración nueva y brillante en la experiencia y el testimonio espiritual de uno mismo; pero el elemento crítico acerca de tal persona es que su verdadera utilidad es subsiguiente a su sello en el Espíritu Santo.

EN CONTRA DE UNA EXPERIENCIA SUBSIGUIENTE A LA CONVERSIÓN

Los reformadores, especialmente los de persuasión calvinista, tendieron a adoptar ciertas teorías de imputación con respecto a la justificación. Las mismas teorías fueron aplicadas erróneamente a la santificación. En vista de que Cristo es nuestro sustituto, los reformadores sostuvieron que no solo proveyó de esa manera para los creyentes una completa justificación, sino también una entera santificación aplicándose a ellos como un don del Pacto de Gracias. Aquí el énfasis está en lo que Cristo ha hecho por nosotros y no en lo que él ha efectuado en nosotros por su Espíritu. Se aferraron a la creencia en la imputación de nuestro pecado sobre él, y a nosotros la imputación de su justicia para nuestra justificación, y para nuestra santificación también por lo que respecta a la limpieza de la culpa. Pero como el pecado mismo no puede quitarse por imputación, el sistema calvinista niega que el pecado de hecho se quita. No es imputado, y por tanto, no se atribuye al creyente. Así que es santificado por imputación, esto es por su permanencia en Cristo aún cuando por lo que se refiere a su estado actual, posee todavía la mente carnal o el pecado original que la imputación no pudo quitar. El pecado se esconde bajo el manto de una justicia imputada. La santificación, por tanto de acuerdo con esta teoría no se consigue en la vida, sino solo a la hora de la muerte. Esta fracasa en proveer una limpieza actual de todo pecado o la muerte del hombre viejo.

La gracia santificante ¿verdaderamente renueva interiormente al ser humano, destruyendo en él realmente el mal del pecado? O ¿el hombre pecador al recibir la gracia, recibe una justificación externa, meramente declarativa, continuando pecador? Nuestra posición es que Dios no declara a nadie justo sin hacerlo justo al mismo tiempo, pues su palabra es verdadera y eficaz para santificar.

Dios no se ha limitado a dar al hombre una capacidad de realizar actos semejantes a los propios de la vida divina, sino que le ha comunicado su mismo Espíritu, le ha dado vida divina, capacidad real de actos sobrenaturales. Si la gracia de Cristo no diera tanto al hombre, entonces los actos de los cristianos o serían naturales y no tendrían ninguna proporción al fin sobrenatural, o serían sobrenaturales, pero en forma totalmente pasiva, sin ser actos inherentes al hombre.

Hay que creer por tanto, que Dios por la gracia de Cristo ha hecho una criatura nueva (2 Corintios 5.17; Gálatas 6.15), ha creado " hombres nuevos (Colosenses 3.10; Efesios 2.15), que son los cristianos.

La Biblia enseña con claridad que tener hambre y sed, anhelar, bramar, ansiar, suplicar, ambicionar, buscar, anticipar, son las características del alma saludable.

El pastor Martin de la iglesia Bautista de la Trinidad, en New Jersey, a pesar de ser un reformado que predica en contra del movimiento carismático, nos dice: " Francamente, preferiría ser un wesleyano cordial y superficial, que piensa que necesitaba y ha obtenido una segunda obra de la gracia, pero que tiene hambre de Dios, antes que un hombre que puede sentarse durante horas y probar que no hay tal cosa, y cuyo corazón está tan frío como una piedra.

El que nace otra vez es santificado, es apartado para Dios. Pero la santificación es también un proceso diario durante toda la vida. Es obra del Espíritu Santo (1a. Pedro 1.2). El Espíritu mora permanentemente en cada creyente 1a. Juan 2.27; produce fruto en su vida, Gálatas 5.22; desea llenar a cada uno, Efesios 5.18; y lo sella como propiedad de Dios, Efesios 1.13; pero es triste reconocerlo, un verdadero hijo de Dios puede impedir esta obra maravillosa. Podemos contristar al Espíritu, Efesios 4.30; apagar el Espíritu, 1a. Tesalonicenses 5.19.


El Bautismo Del Espíritu Santo

En algunos circuíos de nosotros los pentecostales se pone gran énfasis en la necesidad que tiene el creyente de esperar el bautismo del Espíritu Santo. Se dice que esta experiencia, que sigue a la conversión, es indispensable para que haya poder espiritual y vida abundante. Además, dicen que viene acompañado del don de lenguas que, según ellos, es señal indispensable de que ha habido bautismo con el Espíritu. ¿Que dice la Biblia al respeto?

El Nuevo Testamento contiene solamente siete referencias a esta experiencia: Mateo 3.11; Marcos 1.8; Lucas 3.16; Juan 1.33; Hechos 1.4,5; 11.15,16 y 1a. Corintios 12.13.

¿Indican estos pasajes que se trata de algo que se repite muchas veces, o de un acontecimiento histórico que ocurrió una sola vez?

¿Es algo que se debe buscar o algo que se aplica a todo creyente porque pertenece a Cristo?

¿Es individual o colectivo?

¿Resulta en señales y poder especial o es una posición espiritual que le corresponde a todo creyente?

Las respuestas a estas preguntas se hallarán al examinar los textos anteriores.

En el primero Mateo 3.11, oímos a Juan el Bautista decir: "
Yo al la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego". Marcos, Lucas y Juan son pasajes paralelos.

En Hechos 1.5, tenemos la predicción del mismo Señor que los discípulos serían bautizados con el Espíritu " dentro de no muchos días".

Estos pasajes de los evangelios y los Hechos abarcan un período de aproximadamente tres años y medios. Durante ese tiempo la promesa no se cumplió. El bautismo era aun futuro. Sin embargo, durante este tiempo los siervos del Señor obtuvieron resultados maravillosos. Predicaron el evangelio y sanaron enfermos doquier iban (Lucas 9.6). Echaron demonio (Marcos 6.13) y los sujetaron (Lucas 10.17). Todo esto, notémoslo, fue sin el bautismo del Espíritu. En una ocasión fracasaron y al preguntar por qué, el Señor no les mandó que buscaran el " bautismo del Espíritu ", sino que les informó que fue por su incredulidad, lo que requería oración y ayuno.

El bautismo del Espíritu, no fue esencial para efectuar milagros, ni para la predicación eficaz del evangelio mientras el Señor estaba en la tierra. El bautismo se llevó a cabo después que el Señor hubo ascendido al cielo. Si recordamos esto no seremos perturbados por frases que han sido arrancadas de su lugar en las Escrituras, ni por doctrinas que tienen como base un falso concepto de lo que es el bautismo del Espíritu.

Hay un pasaje que trata sobre el bautismo del (o en) Espíritu en su aspecto doctrinal y es 1a. Corintios 12.13: " Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu".

Notemos que dice " fuimos bautizados ", lo que indica que no es una condición sino un evento histórico ya llevado a cabo.

Notaremos tres cosas más en este versículo:

1.¿Cuántos de los creyentes en Corintios habían sido bautizados con el
Espíritu? Todos;

Esto se afirma terminantemente. Algunos de estos creyentes tenían riñas con otros y tenían un espíritu sectario (1.11, 12); eran carnales "andaban como hombres" (3.3); unos pleiteaban enjuicio con sus hermanos ante los incrédulos (6.6); unos habían convertido la cena del Señor en ocasión para glotonería y embriaguez (11.21,22). Distaban mucho de ser cristianos ejemplares. Repetidas veces el apóstol les regaña por su carnalidad. Sin embargo, por haber sinceramente creído en Cristo, eran hijos de Dios, lavados, santificados y justificados. Por eso habían participado del bautismo del Espíritu, Todos ellos.

2.¿Por qué habían sido bautizados los creyentes en Corinto en el Espíritu Santo?

No para vigorizarlos en su testimonio. A lo menos, no fue este el motivo principal. Ni fue para que hablaran en lenguas o gozaran de alguna experiencia exaltada. Fue para que quedaran unidos en un cuerpo, un organismo viviente. El gran objeto del bautismo de Espíritu fue la formación del cuerpo de Cristo. Por medio de él los creyentes dejaron de ser únicamente un grupo de individuos atraídos por un vínculo de interés que compartían. Al ser bautizados en el Espíritu fueron hechos un cuerpo.
El cuerpo humano se usa como figura del cuerpo de Cristo, ya sea en un sentido local como en 1a. Corintios 12 o en sentido más amplio. El cuerpo humano no es una organización, es un organismo que comparte la misma vida y está bajo el gobierno de la cabeza. Jamás se manda en la Biblia a alguna persona que busque el bautismo del Espíritu.

3.¿Cuándo fueron bautizados con el Espíritu Santo los creyentes en Corintio?

Aunque ellos no estuvieron en el día del Pentecostés cuando los 120 fueron bautizados formando la Iglesia de Cristo. Fueron considerados bautizados por el Espíritu ya que en ellos moraba el Espíritu desde que creyeron en el evangelio y llegaron a formar parte de aquel organismo maravilloso, el cuerpo de Cristo. Cada uno, al aceptar el evangelio, fue sellado con el Espíritu de Dios, llegando a ser parte de la compañía que fue formada en un solo cuerpo por el bautismo del Espíritu.

En hechos 2 vemos el cumplimiento de la promesa del Señor a sus discípulos de que serían bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días. Las palabras bautismo o bautizados no se emplean en este capítulo, pero que esto fue el bautismo es muy evidente al leer Hechos 1.5 y 11.15, 16.
Los discípulos en esta ocasión experimentaron el bautismo en el Espíritu Santo haciéndolos nuevas criaturas. No pudo haber nuevo nacimiento antes de la resurrección. El Nuevo Nacimiento es nacer en Cristo. Todos nacemos del primer Adán en nuestro nacimiento natural, luego cuando ponemos fe salvadora somos nacidos en el segundo Adán, ahora nuestra descendencia es de Cristo por su Espíritu. Además del bautismo también fueron llenos del Espíritu con poder para el ministerio que tenían por delante. Bautismo y llenura de usa vez en el caso de los discípulos en Pentecostés. Pero no se indica que ese sea el modelo para todos los creyentes, puesto que este fue un tiempo extraordinario de transición en toda la historia de la redención como se registra en la Escritura.

LA LLENURA O HENCHIMIENTO

"No embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu" (Efesios 5.18). Aquí tenemos una exhortación precisa. Todo creyente es participante del bautismo, pero no todo creyente está lleno del Espíritu. Lo primero es permanente, lo segundo es una experiencia variable de acuerdo con nuestra manera de vivir. Lo primero se hizo una sola vez, lo segundo se repite con frecuencia.

Al tratar este tema debemos recordar que un vaso no puede llenarse con una sustancia si ya contiene otra. Para ser llenos del Espíritu debemos primero vaciar de nuestras vidas toda cosa contraria que ocupa nuestra mente y corazón. Tenemos que desechar lo que impide la comunión si queremos ser llenos del Espíritu.

Debemos buscar ser llenos del Espíritu. Pero recordemos que Dios no nos va llenar con su Espíritu empezando por fuera sino por dentro. Lo que sucede es que relegamos al Espíritu a cierta parte de nuestra experiencia, pero el quiere poseer todo; quiere controlarnos por completo/a nombre de Cristo. Cuando le entregamos todo nuestro ser entonces es dueño de todo, y es así que nos llena de verdad.

En la lectura de los Hechos vemos que los discípulos son llenos repetidas veces. Fueron llenados el día del Pentecostés (2.4) y poco después volvieron a ser llenados (4.31). Grandes y notables resultados fueron producidos por estas investiduras. Sien embargo, el resultado normal de esta experiencia bendita se ve en pasajes como Efesios 5.18-29 y Colosenses 3.16-23. Aquí vemos al creyente lleno de gozo, cánticos de alabanza, sumisión, consideración y amor hacia la Palabra de Dios. El que tiene estas cosas, sí está lleno del Espíritu.

La expresión "bautismo por el Espíritu Santo" no se usa para referirse a la obra de habilitación después de la conversión. Ser llenos del Espíritu Santo es el término bíblico (Efesios 5,18-6,9; Hechos 2,4; 4,23.31).

Ser llenos con el Espíritu Santo no resulta siempre en hablar en lenguas
La enseñanza pentecostal hemos mantenido comúnmente que la señal externa del "bautismo en el Espíritu Santo" es hablar en lenguas. Pero es importante darse cuenta que hay muchos casos en los que ser llenos con el Espíritu Santo no resultó en hablar en lenguas (Lucas 4,1.14; 1,41-45. 67-79; Hechos 4,8.31; 7,55; 11,24).

En resumen, el Nuevo Testamento nos enseña que hay cuatro resultados al estar llenos del Espíritu:

(1) Gozo (Lucas 1.41, 67, Hechos 13.52; Efesios 5.18,19),
(2) Servicio aceptable (Lucas 4.1; Hechos 6. 3,8; 11.24),
(3) Denuedo Santo (Hechos 2.4; 4.8-10, 31; 13.9; Efesios 6.18-20
(4) Purificación o santificación.

Podemos por la gracia de Dios negar el pecado del mundo y vivir santamente (Tito 2.11-13) por ello Cristo nos asiste comunicándonos sobreabundantemente su Espíritu (Juan 15.5) ¿Le gusto? EL altisimo le bendiga.